domingo, 25 de diciembre de 2016

Día de las Ánimas en Almedina (Ciudad Real). El 28 de diciembre de 2016.



Cada 28 de diciembre se celebra en Almadía el Día de la Ánimas, más conocido por la celebración final del “Baile de Ánimas”. Una fiesta de tradición milenaria que protagoniza la Hermandad de Animas.


La ceremonia comienza con la visita de la Hermandad de Animas al Ayuntamiento, para recoger el Bastón de Mando de manos del Alcalde de Almedina, que es entregado al Animero Mayor de la Hermandad, que normalmente se elige entre las personas de mayor edad que exista en dicha Hermandad.


Durante este día, el Animero Mayor será quien ejerza la Alcaldía simbólica de Almedina, y quien, voluntariamente, podrá multar a las personas que estime oportuno por haber cometido algún tipo de infracción. Hay que señalar que estas multas son de carácter simbólico, y el multado o multada paga gustosamente la denuncia.


Paralelamente a este hecho, los animeros que acompañan al Animero Mayor, portan una bandera negra símbolo de la Hermandad así como un crucifijo y unas canastas de mimbre para recoger los mantecados, rosquillas, botellas de anís, etc…, que los vecinos donan a la Hermandad. El Animero Mayor llevará sobre su hombro un gran calcetín en el cual introducirá los donativos económicos que al paso de la comitiva harán los vecinos del pueblo. 


Los animeros recorren las calles cantando coplas y llamando puerta por puerta a los veninos del pueblo, dan a besar una cruz y recogen las limosnas en el calcetín de lana que porta el Animero Mayor. Se cantan coplas como esta: «A las ánimas benditas/ no hay que cerrarles la puerta/ sino tienes para darles/ ellas se van tan contentas». Este acontecimiento indica que ha llegado el Día de las Ánimas coincidiendo con el Día de los Santos Inocentes. Lo recaudado se emplea para el culto de las ánimas del Purgatorio.


Para terminar el día, por la noche comienza el Baile de Ánimas, que abre el Animero Mayor acompañado de una mujer de Almedina. A partir de ahí, hombres y mujeres, empezarán a bailar, pujando por las "pistas" o piezas musicales y entrando en competencias y rivalidades que al contrario de enfado, harán reír y divertirse a todos los asistentes. 


Un hombre puede pujar por bailar con la mujer de otro hombre, ofreciendo mas dinero que el marido, ordenando al resto de los asistentes, que en esos momentos están bailando, ocupar su asientos. Toda puja ha de comunicarse al Animero Mayor, que a la voz de "Ánimas", ordenará detener la pieza musical y comunicará a la orquesta y a los asistentes, el motivo y la cuantía de la puja. Antiguamente e incluso en la actualidad, la puja la utilizaban los hombres para cortejar a la mujer, cuanta más alta era la puja, mas alabada se sentía. El baile termina cuando comienza el día, dejando un buen recuerdo a los visitantes por la original de la noche vivida.



Más datos en: