lunes, 26 de marzo de 2018

Procesiones, cultura, deporte y gastronomía para vivir la Semana Santa en Fuenterrebollo, Segovia.



Como cada Semana Santa, Fuenterrebollo se prepara para vivir las procesiones, cada una con su particularidad, los oficios y las celebraciones propias de estas fechas. También está prevista una Gran Fiesta en el Salón Multiusos para todas las edades, un Torneo de Padel por categorías y, como cita obligada, el VI Concurso de Torrijas y Rosquillas. De nuevo cultura y tradición, deporte y gastronomía son las propuestas de esta localidad segoviana para estos días tan señalados en nuestro calendario.


Las procesiones y demás celebraciones religiosas marcan el pulso de estos días de Semana Santa en el pueblo en las que colaboran activamente el Ayuntamiento de la localidad, la Asociación Los Que Roban lo Cavao, la Asociación de Amas de Casa, los quintos de 2018, así como los vecinos y visitantes que estos días deciden disfrutar en Fuenterrebollo, Segovia. 


El Salón Multiusos El Trinquete acoge, el jueves 29 de marzo, una Gran Fiesta para todas las edades a partir de las 17:30 horas, donde los más pequeños podrán disfrutar de hinchables y colchonetas, entre otras atracciones, y los más mayores, podrán participar en las partidas de futbolín y de tenis de mesa. 


El viernes 30 de marzo se celebra el primer Torneo de Padel por categorías en la Zona Deportiva de La Dehesa. Para poder participar es preciso inscribirse en la dirección de correo danielefuenterrebollo@hotmail.com indicando nombre, apellidos, DNI, edad y teléfono de contacto. El precio por pareja es de cuatro euros y el plazo finaliza el miércoles 28 de marzo. 


Las torrijas y las rosquillas siempre merecen un capítulo aparte en la Semana Santa de Fuenterrebollo. Este año se celebra el VI Concurso de Torrijas y Rosquillas, que cada año suma más adeptos y más variedades de estas delicias gastronómicas, pero siempre sin perder de vista las recetas de las abuelas. Además de las torrijas de toda la vida, se presentan también aquellas que incorporan ingredientes como la miel, crema, chocolate y las más atrevidas vino. 


Así como las torrijas se muestran más versátiles y abiertas a las sugerencias de la cocina más vanguardista, las rosquillas se atreven con pocos y discretos cambios en su afán por dar el punto justo a la receta casera de antaño. Es digna de mención, la cuidada y meticulosa presentación que de estos postres hacen sus reposteros, desde fuentes con historia, a platos que acompañan con flores, piñas, especias, o elementos que homenajean al pueblo, su historia y su entorno. 


El Concurso de Torrijas y Rosquillas se celebra el sábado 31 de marzo en el Salón Multiusos El Trinquete y los candidatos deben presentarse, entre las 18:00 y 18:15 horas, con dos torrijas y/o dos rosquillas. Según explica la Asociación Los Que Roban lo Cavao “se entregará un obsequio a todos los participantes y un premio para el ganador del concurso de torrijas y otro para el de rosquillas”. Una vez concluido el acto de entrega de premios, dará comienzo la degustación de estos dulces típicos para todos los asistentes que estará amenizada con un Karaoke para que no decaiga la fiesta. 


Durante estos días, permanecerá abierto el Museo Etnográfico Los Lavaderos donde puede contemplarse una extensa exposición permanente que refleja la historia del pueblo y numeroso material gráfico que da testimonio de buena parte de ella. 


El programa de actividades para estos días de Semana Santa ha sido organizado por la Asociación Los Que Roban Lo Cavao “con el objetivo de contribuir a la dinamización del pueblo, fomentar la cultura, el deporte y la gastronomía, eje principal de las actividades previstas, así como invitar a todos, a participar y disfrutar durante estos días festivos en que son muchos los vecinos y socios que nos visitan


De Domingo de Ramos a Domingo de Resurrección


El Domingo de Ramos inicia las celebraciones de la Semana Santa en Fuenterrebollo con la bendición de los ramos que portan los asistentes a la iglesia y una pequeña procesión en su entorno. A mediados del siglo pasado, los mayores del lugar decían que “el que no estrena algo el Domingo de Ramos se queda sin pies o sin manos”, por ello era costumbre estrenar algo este día. 

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción acoge el Jueves Santo por la tarde la celebración de la Santa Cena, conmemorando la Eucaristía en la Última Cena, y el Lavatorio de los pies y, por la noche, la Hora Santa. Posteriormente, se sale en procesión con la imagen de Jesús Nazareno y la Virgen Dolorosa. 


El viernes por la mañana es tiempo para los Laudes y el Vía Crucis que recorre las calles del pueblo deteniéndose en las estaciones de las centenarias cruces de piedra y 
terminando en las proximidades de la ermita de San Roque. En esta ocasión, se procesiona con la Cruz de la Cofradía de la Vera Cruz. 


Por la tarde, se celebran los Santos Oficios y la noche da paso al duelo impregnado de olor a cera, de pasos mudos y susurros sordos que, a la luz de las velas de los asistentes, acompañan al paso del Cristo Yacente y la Virgen en la Procesión del Silencio. “Desde el momento en que se conmemora la muerte de Jesús, las campanas no pueden tañir, por ello, a principios del siglo pasado, para anunciar el comienzo de los Oficios, salía una persona por el pueblo haciendo sonar una carraca”, recuerda una vecina de la localidad. 


El sábado por la noche, se celebra la Vigilia Pascual y con ella la resurrección de Jesús, por ello, se celebra una liturgia muy especial y con la máxima solemnidad. La vigilia comienza encendiendo y bendiciendo un fuego en el atrio de la iglesia, fuera del templo, en el que se enciende el Cirio Pascual, una enorme vela que simboliza a Cristo resucitado y de la que los asistentes encienden sus velas. En esta ceremonia también se bendice el agua de la pila que hay en la entrada de la iglesia y el que se administrará durante el Bautismo a los nuevos cristianos de ese año. 


La mañana del Domingo de Resurrección, se celebra la Procesión del Encuentro en la que la imagen de la Virgen Dolorosa, cubierta por un manto negro de luto, portada por las quintas, sale de la iglesia por una puerta para recorrer unas calles, y la de Jesús, procesionada por los quintos, sale por la otra puerta del templo para dirigirse por otras, para finalmente encontrarse en una plaza en la que confluyen varias calles. En ese momento de reencuentro, se le retira el manto de luto a la Virgen, se le coloca la corona y se le canta Regina Coeli, Reina del Cielo. El paso de Jesús hace tres postraciones ante la imagen de la Virgen y, seguidamente, inician juntos el camino hacia la iglesia. 


Las imágenes que procesionan durante los días de Semana Santa son portadas por los quintos del año que en su indumentaria tradicional sustituyen el pañuelo y cinturón azul por uno negro en señal de duelo. 


Fuente:

Mª Reyes Sanz.