jueves, 2 de agosto de 2018

Lecturas del Cantar de Roldán en Roncesvalles (Navarra). El 15 de agosto de 2018.



La Iglesia de Santiago de Orreaga-Roncesvalles, en Navarra, es el escenario donde cada 15 de agosto es posible escuchar la lectura del poema “Cantar de Roldán”, en el que se narra la muerte de parte del ejército del emperador Carlomagno durante una batalla en Roncesvalles.


Aquel hecho histórico, que tuvo lugar en el año 778, se reproduce oralmente todos los años y es una manera muy original de admirar uno de los poemas épicos más bellos de la época que llevó el nombre de Roncesvalles por toda Europa.


En cuanto a este Cantar de gesta, narra deformando los hechos de la batalla de Roncesvalles, que históricamente pudo enfrentar a tribus de vascones contra la retaguardia de las fuerzas carolingias al mando del conde Roldán. Lo más probable es que se tratara de una emboscada sufrida por la columna carolingia el 15 de agosto de 778 en el desfiladero de Valcarlos. 


En la obra, los agresores vascones se transforman en sarracenos musulmanes, lo que permite hacer de la expedición una especie de cruzada. Roldán es el sobrino del emperador Carlomagno y tiene un amigo inseparable, Oliveros (personaje no histórico). 


En ese momento, el Emperador Carlomagno ya ha conquistado el norte de la península ibérica a los moros y solo se resiste Zaragozä, ciudad del rey Marsilio. Los francos reciben unas sospechosas propuestas de paz y Roldán propone como embajador a su padrastro Ganelón. Este cree que Roldán pretende enviarlo a la muerte y decide vengarse. Ganelón sugiere a Marsilio que prometa a Carlomagno lo que sea, que se vayan las tropas y así poder atacar la retaguardia francesa, en la que estarán Roldán y los Doce Pares de Francia. Carlomagno vuelve a Francia y, a propuesta de Ganelón, confía la retaguardia a Roldán.


Carlomagno cruza los Pirineos y sobre la retaguardia que dirige Roldán cae el numerosísimo ejército de Marsilio. A pesar de los consejos del sabio Oliveros, Roldán, no quiere usar su cuerno (el olifante) para llamar en su auxilio y uno a uno van cayendo los caballeros ante el número incalculable de moros que les acosan. Roldán decide por fin tocar el olifante para avisar a su tío, el Emperador Carlomagno, pero, se queda solo en la pelea y sucumbe como los demás frente al enemigo. 


Cuando Carlomagno oye el cuerno que demanda socorro, sospecha la traición de Ganelón, lo arresta, y vuelve a Roncesvalles al frente de sus tropas. Pero la ayuda llegó demasiado tarde y el emperador halla un paisaje desolador cubierto por un manto de muerte. Apesadumbrado, Carlomagno jura venganza mientras sostiene en sus brazos el cuerpo de su querido Roldán.


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