lunes, 17 de septiembre de 2018

El pasado sábado 8 de septiembre, la localidad segoviana de Fuenterrebollo celebró su II Encuentro de Bolillos.



La jornada se inició a las diez de la mañana con la recepción de las primeras encajeras que fueron tomando posiciones a lo largo de las mesas dispuestas para mostrar sus labores y sostener sus mundillos ávidos de hacer danzar a sus bolillos. 


Los puestos venidos de distintos puntos de nuestra geografía, ofrecieron la posibilidad de adquirir desde lo más práctico a lo más novedoso, desde el imprescindible hilo o bolillo a las varillas de abanico más sofisticadas, incluso la oportunidad de lucir un bolillo de plata o tomar unas pastas sobre una bandeja con tu puntilla favorita grabada. 


Según fue transcurriendo la mañana, las numerosas encajeras comenzaron a enredar con arte los hilos de los bolillos y a entallarlos en el contorno de los alfileres que, bien mandados, osan picar el patrón del encaje del que va quedando estela. Los asistentes pudieron disfrutar viendo la destreza de sus dedos poniendo orden entre los bolillos, escuchar el sonido que hacen cuando se cruzan sus caminos, sus aplicaciones en prendas, complementos o bisutería, incluso asombrarse ante la reproducción del esgrafiado de la fachada del Alcázar de Segovia en encaje de bolillos con la que homenajeó al Encuentro una encajera venida de Madrïd, entre otras reproducciones.


El encaje de bolillos es un arte que goza de personalidad propia pero que se enriquece de otras manifestaciones artísticas, y viceversa, como ya dejó claro Esther Maganto, periodista, docente e investigadora de la cultura tradicional, especialmente la segoviana, en la conferencia que impartió en la primera edición de este evento, y en la que ha ahondado Pablo Arévalo, esgrafiador segoviano, durante los talleres y la conferencia que tuvieron lugar en esta segunda edición. 


Ambos compartieron la mañana e intercambiaron conocimientos y opiniones sobre el encaje de bolillos y la técnica mudéjar de decoración de fachadas típicas segovianas, así como sobre la estrecha y discreta relación que mantienen. 


Encajera del Año.


Una de las novedades que ha presentado este Encuentro, ha sido la creación de la figura de la Encajera/o del Año con la que se pretende hacer un merecido reconocimiento a la labor de investigación, recuperación y fomento de las tradiciones y folklore de nuestra provincia, y a la persona que, de una u otra forma, contribuye a mantenerlas vivas. Es por ello, que el Ayuntamiento de Fuenterrebollo, coincidiendo con la celebración de este II Encuentro, nombró a Esther Maganto Encajera del Año y le hizo entrega de un obsequio conmemorativo; la reproducción de un bolillo en ébano e hilo de plata.


La degustación de dulces típicos y la entrega de una bolsa con obsequios cargados de historia para los participantes, trataron de hacerse hueco entre las labores de las aplicadas encajeras y los atentos alumnos que escuchaban las explicaciones de Pablo Arévalo sobre la técnica del esgrafiado durante el Taller Demostrativo que llevó a cabo y que, posteriormente, fueron talleres participativos aptos para todos los públicos. 


Durante estos talleres se pudieron apreciar de cerca las plantillas que el esgrafiador segoviano utiliza en la realización de sus trabajos y comprobar las similitudes que, tanto una sola o combinada y/o rotada con otra, guardan con los patrones del encaje de bolillos. 


El sorteo de numerosos regalos donados por artesanos locales, las tiendas Lanas El Bulevar, Gourmet Dama de Madrïd, el Alfar de Pilar, así como la Diputación Provincial de Segovia, fue el colofón a una mañana intensa que dio paso a la degustación de una paella, postre y dulces típicos. 


El Museo Etnológico ´Los Lavaderos´, acogió una exposición de encajes de bolillos en la que se pudieron contemplar juegos de sábanas, mantelerías, toallas, prendas infantiles, chales y bolsos, unos de encaje y otros con aplicaciones. Cabe destacar, la variedad de abanicos y mundillos expuestos, los ha habido rellenos de paja de centeno; de finales del siglo XIX con su cajón, y otro artesanal , engalanado con una puntilla antigua de más de seis metros. 


El encaje de bolillos se adapta a los nuevos tiempos como otras artes incorporándose a la bisutería, de la que ha habido ejemplos de gargantillas, pulseras y colgantes, o a la decoración de interiores, muestra de ello fue la lámpara que reproducía una plantilla de encaje pintada a mano. 


Además de la exposición permanente de aperos de labranza, de resinero, utensilios para tejer y domésticos, y de fotografías antiguas; este fin de semana también se ha podido disfrutar de una amplia muestra de trajes regionales segovianos a los que no les han faltado mantilla y montera elaboradas a mano. También se han expuesto varios trajes de cristianar y sus sombreros que cuentan con más de trescientos años. Todos ellos auténticas y elocuentes joyas de museo que dejan entrever el pasado de Fuenterrebollo y que han sido cedidas para la ocasión por vecinas de la localidad. 


“El encaje de bolillos y su proyección en otras artes” es el título de la conferencia que impartió Pablo Arévalo Mardomingo en la Ermita de San Roque. A lo largo de ella, explicó la técnica de trabajo del esgrafiado, los materiales que requiere y el uso que se hacía de él para lucir y dar prestancia a las fachadas, entonces de adobe. 


Durante la conferencia, mostró las diferentes plantillas de esgrafiado y el proceso que conlleva, subrayando la similitud de los dibujos con las plantillas de encaje de bolillos. Finalmente, los asistentes pudieron acercarse a la mesa en la que había varios paneles con la masa de cal y arena preparada para trabajar y poner en práctica las explicaciones de Pablo Arévalo. 


El balance que se hace desde la organización es muy positivo, “hemos conseguido ampliar el programa ofreciendo nuevas actividades, el grado de satisfacción con el que se ha ido la gente ha sido muy bueno, y hemos cumplido nuestro objetivo de dinamizar y promocionar nuestro municipio a través de la cultura recuperando y fomentando una actividad como es el encaje de bolillos”, explica Daniel Sacristán, concejal de Cultura de Fuenterrebollo. “Es una labor con un pasado importante en el pueblo y no podemos permitir que quede en el olvido. Agradecer a toda la gente que ha participado en este evento, que lo ha visitado y que, de una u otra forma, ha participado haciendo posible esta segunda edición”. 


Desde el ayuntamiento vamos a continuar trabajando para consolidar el encuentro”, asegura el concejal de Cultura, “tratando de mejorar año a año, ofreciendo un amplio abanico de actividades a lo largo del día dirigidas a todos los públicos, pero siempre cuidando la atención, el trato y el cariño a las encajeras y a todos los que se acerquen a compartir ese día tan importante para nuestro arte y patrimonio”. 


Me tomo la licencia de dedicar estas líneas a mi madre, Vicenta Sancho, encajera de Fuenterrebollo, que nos ha dejado recientemente igual que vivió, con elegancia y discreción, y a mi padre José Sanz, su artesano de mundillos y su compañero, también de encuentros. 



FUENTE:

Mª Reyes Sanz. 


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