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29.7.22

Arbo: tierra de sabores y Capital Mundial de la Lamprea.


Arbo, es un municipio de Pontevedra que convive con una curiosa especie de pez que lleva existiendo más de 500 millones de años, y que ha encontrado en el río Miño uno de los mejores ambientes para desarrollarse. Por eso se le conoce como “la Capital Mundial de la Lamprea”.


Además de un magnifico entorno natural, Arbo ofrece lugares de interés histórico, artísticos, en cada una de sus parroquias que merece la pena visitar. Las Iglesias, Capillas, Pazos, molinos… permiten hacer una idea de los atractivos de esta Villa.


La tradición de la pesca de la lamprea cuenta con siglos de antigüedad. Lo podemos apreciar en las pesqueiras que los romanos nos dejaron a la orilla del río. Las “Pesqueiras” constituyen parte inseparable de la cultura, de la tradición, de la sociedad y del entorno natural y paisajístico de Arbo. 


Arbo es la Capital Mundial de la Lamprea. No existe constancia de otro pueblo en el mundo que tenga una tradición tan antigua alrededor de este pez ciclóstomo prehistórico y misterioso. Es una delicia gastronómica para muchos paladares, y en Arbo se eleva a una cota de disfrute sublime gracias a sus recetas ancestrales. Lo cierto es que, una vez que se prueba, se comprende la razón por la que muchas personas recorren año tras año muchos kilómetros para degustar este manjar, que a día de hoy constituye objeto de culto para muchos expertos culinarios.

Arbo también es el prototipo de zona que cuenta con un microclima propio. Los vinos de Arbo, por su calidad, forman parte de la Denominación de Origen Rías Baixas. En sus distintas variedades, son el acompañamiento ideal para toda clase de platos. Por ello suponen un magnifico complemento para la cuidada gastronomía de la zona.

La importancia que para Arbo tiene la lamprea y el vino queda reflejada en la puesta en marcha del Centro de Interpretación del Vino y la Lamprea “Arabo”; un museo monográfico dedicado a estos dos elementos identificativos del municipio. Arabo es un espacio donde comprender la enorme vinculación histórica de los arbenses con el vino y la lamprea.


Desde el año 1961, Arbo ha celebrado ininterrumpidamente la fiesta más importante del municipio dedicada al mundo de la lamprea el ultimo fin de semana de abril, una fiesta considerada una de las celebraciones más antiguas de España. Miles de asistentes abarrotan cada año los restaurantes de la villa y los puntos de degustación situados en el recinto ‘Arbomostra’, donde se presentan raciones de lamprea preparada de distintas formas junto a los bodegueros del municipio, que ofrecen sus mejores vinos.


Además de Lamprea y Vino, Arbo es una combinación de diferentes atractivos. Además del patrimonio histórico, cultural, gastronómico y etnológico, esta tierra cuenta con numerosos recursos como son los deportes de aventura o también el senderismo. Su geografía contiene infinidad de caminos, senderos y vías de comunicación hoy recuperadas y rehabilitados, que; junto al resto de actividades, permiten apreciar la innegable belleza de los ríos Miño, Deva y Cea, de sus montes, de sus hermosas playas fluviales, sin olvidarse de las “Pesqueiras”. 


El Rio Miño ofrece la posibilidad de disfrutar del rafting y otras actividades acuáticas de la mano de empresas especializadas del municipio y de todos los encantos que Arbo ofrece, puedes disfrutarlas todo el año – informa el alcalde Horacio Gil.


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5.8.17

Arabo: Centro de Interpretación do Viño e da Lamprea.



Arabo, el Centro de Interpretación do Viño e da Lamprea, es un lugar donde comprender la enorme vinculación histórica de los arbenses con el vino y la lamprea. Fue la fortuna de nuestros emigrantes la que hizo posible la construcción de la antigua escuela de Arbo, en los años veinticinco del pasado siglo; hoy Arabo, Centro de Interpretación del Vino y la Lamprea.


Hoy, este centro, conserva con orgullo una fotografía de los gallegos que donaron parte de su dinero para construir este edificio.


El Arabo, corona las tierras del vino del Condado de Tea. Está conformado por tres plantas, estando la inferior compuesta por recepción, un salón de actos y una vinacoteca (también podría denominarse vinoteca), haciendo honor a los preciados caldos, donde vecinos y visitantes pueden encontrar vinos de hasta 9 bodegas del concello de Arbo, como son Eidosela, Laxas, Almuíña y Marqués de Vizhoja, entre otras.


En la segunda planta, nos encontramos dos salas: una de ellas, dedicadas a la historia de Arbo y, otra, dedicada al vino.


Según las referencias que manifiesta el yacimiento de O Cabrón, el primer hombre que vivió en las tierras de Arbo fue el Homo Neandhertal Arcaico, como así lo atestiguan las herramientas líticas encontradas en dicho yacimiento. De esta primera historia del hombre como ser social y sedentario, nos quedan manifestaciones como las mámoas de Chan do Rei en Cabeiras o la de San Martiño de Sela; así como, más de cincuenta grupos de rocas con petroglifos como el de San Xoán de Mourentán o el del Cándido.


Los romanos no se olvidaron de pasar por las tierras de Arbo. Desde Portugal, intentando cruzar el río Lethes, hoy Limia o Lima, al confundirlo con el legendario río Lete (río del Olvido) del Hades, de la mitología romana, el cual se creía que tenía la propiedad de borrar la memoria de quienes lo cruzaban, y muy próximo, haciéndolo con el Miño, invaden nuestro territorio en el año 137 a.C. 


El proceso de romanización conllevó un cambio social, cultural, político y también económico. De estos grandes cambios, nos queda la Mina Romana de A Lagoa, siendo la más grande del Medio-Baixo Miño, de la cual, se extraían grandes cantidades del mineral tan apreciado por los romanos: el oro. Pero no sólo oro extrajeron los romanos de esta tierra, sino también, preciadas lampreas, porteadas sacrificadamente en piscinas ad hoc, las cuales pescaban para enviárselas al César a Roma, quien celebrada exuberantes banquetes de este delicioso manjar. 


Dice la leyenda, que los romanos también utilizaban la lamprea como método de tortura: introducían en grandes tanques de agua a los “pecadores” con las lampreas, para que éstas con sus mandíbulas dentadas se nutrieran de sus víctimas.


La Edad Media y la orden cisterciense dejan huella en esta tierra bañada por el padre Miño. En el S.XII, el rey Alfonso VII, concede las tierras de Arbo al monasterio de Melón. La documentación escrita de tal concesión se rubrica como: “Sanctus Petrus de Aravo”. Siendo Aravo la palabra latina que dará lugar, con el paso del tiempo, al nombre de Arbo.


La orden del císter quería implantar la antigua regla de San Benito: Ora et Labora. Este tipo de arquitectura religiosa se caracteriza por su austeridad y sencillez constructiva. Será con estos monjes, los Templarios, y la invalorable influencia de San Martiño, cuando las tierras de Arbo alcancen un gran impulso vitivinícola, así como, fluvial. 


Preciadas han sido las lampreas por los romanos, los monjes también supieron apreciar este manjar, ya que los del císter, tenían prohibido comer animales de cuatro patas. Posteriormente, la lamprea empieza a valorarse y a comercializarse. Los monjes se dieron cuenta de su altísimo valor y consiguieron que el rey les cediera la propiedad de las pesqueiras; construcciones pétreas para pescar las lampreas, de las cuales tenemos documentación escrita al menos desde el S.XII. En definitiva, es ahora, cuando viñedos y pesqueiras se hacen con el protagonismo del Condado de Tea.


En el S.XIX, el puente románico de Mourentán será escenario de la batalla más cruenta de las tierras de Arbo. Napoléon y su Guerra de la Independencia (1808-1814) llega a Arbo esperando salir victorioso. 


Sin embargo, los hombres dejan sus labores cotidianas y, capitaneados por el Abad del Couto, ganan la batalla a los franceses, no sin múltiples víctimas locales, de las cuales, incluso, se poseen sus certificados de defunción. Ante esta derrota, las palabras de Napoleón fueron: “Una chusma de aldeanos, guiada por una chusma de curas”.


El final histórico y más reciente de Arbo data de 1957, cuando Stanley Kramer graba “Orgullo y Pasión” en el escenario de la batalla de la Guerra Napoleónica. Junto a Sofía Loren y Frank Sinatra, antepasados de Arbo participaron en la película como extras, a quienes les pagaban 100 pesetas al día. Además, muchos arbenses, abrieron sus casas para que el equipo de rodaje durmiera.


En la sala dedicada al vino de esta segunda planta, nos encontramos la breve historia del vino en nuestro país. Siendo ya conocido por egipcios y griegos, será con los romanos cuando alcance su primer impulso. 


Durante la invasión musulmana, el vino decayó tanto en extensión como en producción, debido a la prohibición islámica de su consumo, pero no fue erradicado por completo, ya que el alcohol era arma imprescindible en las guerras. 


Será en la Edad Media, cuando los monjes impulsen de nuevo el cultivo de la vid. Durante el S. XIX, las cepas se encuentran amenazadas vitalmente por la plaga de la filoxera, por lo que se obligó a utilizar los patrones americanos, inmunes a la misma, y que reciben cariñosamente los injertos de nuestras variedades mas gloriosas. Será a partir de los años setenta, cuando la cultura vitivinícola vuelve a coger impulso en España, empezando a conformarse la diferentes Denominaciones de Origen y Consejos Reguladores.


En esta sala, también podremos ver un monográfico sobre la Denominación de Origen Rías Baixas, haciendo hincapié en la subzona del Condado de Tea, siendo en la que se encuentra el municipio de Arbo. 


El Condado de Tea es una de las cinco subzonas que conforman la Denominación de Origen Rías Baixas, junto con sus primigenias Val do Salnés y O Rosal creadas en 1988. En 1996, se suma a la D.O. la subzona de Soutomaior, siendo ésta la más pequeña en extensión y producción de todas las Rías Baixas. Finalmente, en el año 2000 se une la Ribeira do Ulla, siendo ésta última incorporación la única que comparte extensión vitivinícola con la provincia de A Coruñä.


Además, hay paneles explicativos sobre las diez bodegas que trabajan la viña en el concello de Arbo. Todas ellas, de pequeño tamaño y explotación familiar, siendo la de mayor tamaño, Marquéz de Vizhoja. 


Estas bodegas son: Beira Aral, As Laxas, Cabeiras, Begoña Troncoso, Almuíña, Carballar de Sande, la cooperativa Eidosela, Señoría de Vales y Pazo Pondal.


La tercera y última planta está dedicada en exclusiva a la lamprea. Los visitantes podrán conocer la vida de este preciado manjar a través de un vídeo interpretativo.


La lamprea y consecuentemente las pesqueiras, es a día de hoy, lo más preciado para el concello de Arbo. 


Las pesqueiras son construcciones líticas a base de “poios” cuya disposición, en diagonal o en batería, van creando un fuerte flujo de agua a contracorriente, y facilitan el ascenso de la lamprea. Mantienen el régimen jurídico de propiedad o concesión de “herdeiros”, sistema semejante al que encontramos en los molinos. Al ser propiedades comunales (aunque cabe destacar, que algunos están en manos privadas), los pescadores de la zona establecen turnos de pesca. 


Las pesqueiras, abrazando al padre Miño, dejan entrever estrechos callejones, entre los que se colocan las redes cónicas llamadas “biturones” para pescar la lamprea. El “biturón” se coloca fundamentalmente de noche, que es cuando avanza la lamprea, ya que durante el día permanece oculta, entre cantos rodados en el caso de su desove, y quieta entre las algas.


En Arbo se honra a la lamprea con dos fiestas gastronómica que exaltan este preciado manjar: durante el último fin de semana de abril; siendo la Fiesta de la Lamprea Seca a primeros de agosto. 


La lamprea y las pesqueiras son el reflejo de la forma de vida, de la cultura y la tradición del Medio-Baixo Miño. En definitiva, gracias a la lamprea y al vino, los arbenses dan de comer a sus hijos.


En la viñoteca, se podrá degustar y adquirir los apreciados y tan afamados vinos de Arbo, todos ellos, con denominación de origen Rias Baixas.


Enfrente al Museo, se puede descansar en el área recreativa de Turbela, con mesas, bancos, sombra, asadores y un parque infantil. A 600 metros, está la Plaza Consistorio y, a 300, la piscina municipal.


A 1 km está el Puente Internacional que une Arbo y Portugal. En el mismo punto, está la Playa fluvial de la Estación, con miradores y senderos por la orilla desde donde se puede ver las pesqueiras y la desembocadura del Río Deva en el Río Miño.


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25.7.17

El Concello de Arbo quiere poner en valor, sus elementos patrimoniales, gastronómicos, religiosos, paisajísticos y etnográficos, entre otros, durante los meses de verano.



La Ruta de la Lamprea es un proyecto que pretende poner en valor los principales recursos etnográficos, naturales, gastronómicos y culturales vinculados con la Lamprea. Asimismo, ayuda a promover los numerosos negocios hosteleros de la Villa que permitirán a los visitantes degustar los exquisitos productos de la tierra.


En estos momentos que el clima es el mas apropiado para pasear y disfrutar, desde el Concello de Arbo, invitamos a todos a que conozcan nuestras maravillas.


Se pueden recorrer dos trazados en Arbo:


  • LAMPREA E PESQUEIRAS EN ARBO:

El Río está ligado a la historia, la cultura y la gastronomía del Municipio de Arbo, conformándose como parte indisoluble de su paisaje. La lamprea del Rio Miño en Arbo es la de mayor fama de toda Galicia.


Esta Ruta, que comienza en el acceso a la Playa Fluvial de Sela, nos permite visitar, guiados por los paneles divulgativos, las emblemáticas Pesqueiras, encuadradas en un mágico paisaje Ribereño.


La segunda parada obligatoria del trayecto, es el Centro de Interpretación del Vino y la Lamprea “ARABO”, donde muestra a los caminantes los principios de los más preciados productos de la zona, El Vino y La Lamprea.


  • ARBO, AUGA E PEDRA MAXICA:


Agua y naturaleza son protagonistas en Arbo, que además de ser tierra de Lamprea, también es tierra de vinos, donde se producen los caldos más apropiados para acompañar a la Lamprea.


Esta senda comienza en la Ponte Románica de Mourentan, construida sobre el Rio Deva en el siglo XVIII, testimonio de como los vecinos de Arbo defendieron sus hogares de los franceses en la Guerra de Independencia.


En el siguiente tramo, podemos visitar el Parque Etnográfico de “Os Muiños da Rocha” , un conjunto de cuatro molinos restaurados que desde mediados del siglo XIX fueron los encargados de moler el grano de los vecinos de la zona.


Siguiendo por la misma carretera que nos lleva a este parque, llegamos al Monte de San Fins, donde veremos la Capilla del Santo que da nombre a esta montaña, enclave estratégico para contemplar el Rio Miño desde Creciente hasta la Guardia.


Como punto final a este viaje, llegamos a la Plaza de Barcela, donde se dejan entrever restos de ritos paganos que remarcan el misticismo de este lugar.


Estas rutas gastronómicas promovidas e impulsas por Turismo de Galicia, recibieron el Premio Excelencia en Fitur 2017, que anualmente se concede con el fin de promocionar la gastronomía nacional e internacional.


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